Cuando
hablamos con los testigos de Jehová, y les pedimos razón del respaldo divino,
entre otras cosas se hace referencia a que ellos son los únicos en dar a
conocer el nombre de Dios, Jehová, y que son los únicos que santifican de forma
activa, mediante la predicación, dicho nombre.
Esto me
recuerda algunas de las enseñanzas que se han dado a través de "La Atalaya".
Recordé el texto de Génesis 4:26…
(Génesis 4:26) 26 Y a Set
también le nació un hijo, y él procedió a llamarlo por nombre Enós. En aquel
tiempo se dio comienzo a invocar el nombre de Jehová.
Así que
hubo un tiempo posterior a Adán y Abel, quienes fueron adoradores del "Dios
creador", en que parece que se dio comienzo a invocar a Jehová. De modo que la
conclusión lógica es que Adán y Abel no invocaban el nombre de Jehová, al menos
de la manera que lo empezaron a hacer los contemporáneos de Enós. Esa es la
explicación que da el “esclavo” en las referencias que siguen…
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con Dios en estos tiempos turbulentos ***
Tras la muerte violenta de Abel, Adán
y Eva tuvieron otro hijo, al que pusieron por nombre Set. De él leemos: “A
Set también le nació un hijo, y él procedió a llamarlo por nombre Enós. En aquel
tiempo se dio comienzo a invocar el nombre de Jehová” (Génesis 4:25, 26). Lamentablemente, la acción de “invocar el
nombre de Jehová” tenía que ver con la adoración apóstata
*** w05 1/9 Andemos con Dios en
estos tiempos turbulentos ***
Véase Perspicacia para comprender
las Escrituras, vol. 2, pág. 692, párr. 4. Editado por los testigos de
Jehová.
Antes de Enós, Jehová había hablado
con Adán, había aceptado las ofrendas de Abel e incluso se había comunicado con
Caín cuando este aún no había dejado que la ira y los celos lo llevaran a
cometer un homicidio. Por lo tanto, esta
referencia a que se empezara a “invocar el nombre de Jehová” debe de referirse
a algo nuevo y ajeno a la adoración pura.
Ésta es la explicación, sin más
referencias que da el “esclavo”. También se podría razonar que el "Dios Creador" era una entidad diferente a este nuevo “Jehová”. ¿Podría ser este el momento en
que una entidad diferente al verdadero creador empezara a usurpar el puesto del
Dios verdadero?
A esto no tengo respuesta, de momento,
pero es bueno plantearse la pregunta.
No obstante, la cuestión que
nos trae, no es ésta. Asumiendo que la verdadera entidad del “Dios Creador” del
universo sea el “Jehová” a quien adoran los testigos de Jehová de la
actualidad, podemos entender que hay una manera digna de usar su nombre, y otra
manera indigna de hacerlo, según la propia explicación del “esclavo”.
(Éxodo 20:7) ”No debes tomar el nombre de Jehová tu Dios de manera
indigna, porque Jehová no dejará sin castigo al que tome su nombre de manera
indigna.
¿Qué podemos ver en la biblia sobre el uso del nombre de Dios de
manera indigna?
(Hechos
13:6-12) 6 Habiendo atravesado toda
la isla hasta Pafos, encontraron a cierto hombre, hechicero, falso profeta, un judío cuyo nombre era
Bar-Jesús, 7 y él
estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón inteligente. Llamando a sí a Bernabé
y a Saulo, este hombre procuró solícitamente oír la palabra de Dios. 8 Pero Elimas el hechicero (así,
de hecho, se traduce su nombre) empezó a oponerse a ellos, procurando apartar
de la fe al procónsul. 9 Saulo,
que también es Pablo, llenándose de espíritu santo, lo miró fijamente 10 y dijo: “Oh hombre lleno
de toda suerte de fraude y toda suerte de villanía, hijo del Diablo,
enemigo de todo lo justo, ¿no cesarás
de torcer los caminos correctos de Jehová? 11 Ahora pues, ¡mira!, la mano de Jehová está sobre ti, y estarás
ciego, y no verás la luz del sol por un espacio de tiempo”. Al instante
cayeron sobre él neblina espesa y oscuridad, y andaba alrededor buscando
hombres que lo llevaran de la mano. 12 Entonces el procónsul, al ver lo que había
acontecido, se hizo creyente, pues quedó atónito por la enseñanza de Jehová.
En éste relato podemos ver a un falso
profeta que ‘tuerce los caminos correctos de Jehová’. Esto es, que profetiza en
nombre de Jehová para torcer sus caminos.
¿Quiénes al día de hoy, usan el nombre de
Jehová, para dar apoyo a sus propios caminos?, ¿Quiénes al día de hoy, usan el
nombre de Jehová, para dar a conocer
discernimientos que al final resultan falsos?
¿Se puede considerar la costumbre de
relacionar el nombre de Jehová, a una serie de “discernimientos” falsos, y que
esto se pueda considerar “santificar” el nombre de Dios?, ¿No supone esto un “embarrar”
este nombre, pues muchos lo relacionarán con “profecías” no cumplidas?
Aunque tengan buena intención, estos
autoproclamados “clase del Jeremías” moderno, “clase de Elías” moderno, y
muchas más “clases” de profetas modernos… ¿no producen un efecto adverso en la
gente a la que predican, pues en lugar de entender que ellos son humanos
imperfectos, hacen creer que el mensaje de Dios dado en la biblia, se revele como profecía
falsa?, ¿es eso “santificar” el nombre de Jehová?
¿No parece más bien, que en lugar de “Jeremías
moderno”, es un “Elimas moderno”, quien quedó ciego, y por tanto, en sentido figurado,
no podía ver con claridad la iluminación de las buenas nuevas? Esto último
queda firmemente establecido, pues ya son más de dos veces que este “esclavo”
de la Watchtower, ha errado en sus discernimientos, sí, con énfasis, más de
tres veces ha errado, 1914, fue fecha para el Armagedón, 1975, y una fecha
comprendida en la generación del 1914, entre otras fechas.
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Dos. El número 2 aparece con
frecuencia en un marco legal. Los relatos coincidentes de dos testigos añaden
fuerza al testimonio. Se precisaban dos testigos, o incluso tres, para probar
un asunto ante los jueces. Este principio también se aplica en la congregación
cristiana. (Dt 17:6; 19:15; Mt 18:16; 2Co 13:1; 1Ti 5:19; Heb 10:28.) Dios se
adhirió a este principio cuando presentó a su hijo a la nación como el salvador
de la humanidad. Jesús dijo: “En la propia Ley de ustedes está escrito: ‘El
testimonio de dos hombres es verdadero’. Yo soy quien doy testimonio acerca de
mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio acerca de mí”. (Jn 8:17, 18.)
Hacer algo por segunda vez —por
ejemplo: repetir una declaración o una visión, aunque solo fuese un paralelismo—
daba seguridad y veracidad al asunto (como en el sueño que tuvo Faraón acerca
de las vacas y las espigas, Gé 41:32). La poesía hebrea bíblica está llena de
pensamientos paralelos, lo que fija en la mente de manera más firme las
verdades declaradas y al mismo tiempo facilita la comprensión. (Véanse Sl 2,
44 y otros.)
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Tres. A pesar de que el testimonio de dos
personas acerca del mismo asunto suministraba prueba suficiente para tomar acción
legal, el hecho de que lo hiciesen tres confería más fuerza al testimonio. El número 3,
por lo tanto, se usa a veces para representar intensidad, énfasis o más fuerza:
“Una cuerda triple no puede ser rota en dos pronto”. (Ec 4:12.) De modo
que la pregunta que por tres veces Jesús formuló a Pedro, después que este le
negó tres veces, denotaba intensidad o énfasis. (Mt 26:34, 75; Jn
21:15-17.) La visión por la que se comunicó a Pedro que podía comer de toda
clase de animales, incluso de aquellos que según la Ley eran inmundos, se le
dio de forma intensificada, es decir, tres veces. Seguramente este hecho hizo más
fácil que Pedro entendiera que el que Cornelio y su casa aceptaran las buenas
nuevas indicaba que Dios había vuelto su atención hacia la gente incircuncisa
de las naciones, a quienes los judíos consideraban inmundos. (Hch 10:1-16,
28-35, 47, 48.)
La
santidad y limpieza perfectas de Jehová se recalcan con el carácter enfático de
la declaración de las criaturas celestiales, que dicen: “Santo, santo, santo es
Jehová”. (Isa 6:3; Rev 4:8.)
Cuando Jehová predijo la caída del último rey del linaje davídico, dijo: “Ruina,
ruina, ruina la haré. En cuanto a esta también, ciertamente no llegará a
ser de nadie hasta que venga aquel que tiene el derecho legal, y tengo que dar
esto a él”. De esa manera manifestó que ningún otro rey davídico se sentaría
sobre el trono de Jerusalén en su nombre —el trono permanecería vacante— hasta
que llegase el tiempo señalado de Dios para colocar en el poder del Reino a su
Mesías. (Eze 21:27.) La intensidad de los ayes que les sobrevienen a los
habitantes de la Tierra también se representa mediante la repetición triple de
la interjección “ay”. (Rev 8:13.)
En lugar de declarar “Santo” a Jehová por tres veces, ha sido
por más de tres veces que han errado y así manchado el nombre Santo de Jehová.
Juzguen por ustedes mismos.


